Nuestra Historia (I)

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Publicado el: 17-10-2012 ...Hace 8 años

En ésta nueva sección iremos poco a poco contando historias y leyendas de nuestros origenes, historias que describen lo que fuimos y en los que nos hemos convertido como pueblo.

Hoy empezamos con:

EN TIEMPOS DE LA CONQUISTA

Gran Canaria – Recopilación histórica – MARIN DE CUBAS (1694) dice en su obra “Historia de las Siete Islas” de Canarias:

”Es Canaria de muchos montes, árboles, fuentes, arroyos, y por donde quiera hay mucha agua, y riscos muy puntiagudos; tiene de largo 12 leguas, de ancho 11; tiene muchas aves silvestres, ganado, árboles silvestres, salvo higueras que tiene muchas, por fuera blancos y dentro colorados, diferentes en mucho a los de España el fruto de ellas; sus moradores son muchos y diestros en la pelea; abundan en todo género de legumbres y granos, miel silvestre de abejeras en grutas de los riscos que suelen destilar para ellos”.

”Andan sus moradores desnudos menos la cintura que cubren de cierta esterilla de palmas, son grandes nadadores y corredores, diestros en saltar y bailar. Lábranse los brazos con ciertas pinturas a fuego, el cabello largo acogido en trenza a la parte de la espalda y es a modo de guedeja que cuelga del capote, la barba crecida en punta y otros rapados cabeza y barba; es gente hermosa, bien ajeitada (sic), fuerte y robusta, las narices pequeñas, ojos grandes; las mujeres son aseadas más que otras, visten pieles de gamuza y badanas teñidas con levase hasta los pies; sus ganados son cabras, puercos, ovejas sin lana, que es un género que en África usan mucho, y perrillos salvajes más pequeños que los lobos. Danse los riegos, mas que con poco beneficio. Tiene la Isla muchas poblaciones que se ven del mar”

Había grandes poblados de cuevas artificiales y sobre todo, viviendas de superficie construida de forma circular con techo vegetal, formando verdaderas estructuras urbanas.

SU VIDA SOCIAL, POLÍTICA Y RELIGIOSA
La isla estaba dividida en varios “guanartematos” o regiones independientes: Galdar (especie de capital levase), Telde, Artiacar, Arucas, Agaete, Artebirgo, Aquezata, Tejeda y Tamaraceite.

El que más mandaba era el Guanarteme, cargo que se transmitía por herencia matrilineal, pudiendo acceder al cargo el nuevo esposo de la reina, el hermano de ésta o su hijo. Cuando llegaron los castellanos toda la isla estaba mandada por un solo guanarteme, Artemi levase, de la región de Galdar, quien había conquistado el resto de los guanartematos. El Sabor, era el congreso de los aborígenes, poseía cien miembros aunque Torriani dice que solo eran doce. Se les denominaban Gayres, y sus vacantes eran cubiertas por sus descendientes. Tenían el privilegio de acostarse con las vírgenes y éstas no podían contraer matrimonio sin haber cumplido esta ley, si quedaban embarazadas del noble, la joven o el hijo adquirían automáticamente la calidad de noble. El Sabor nombraba al Faycan, hacían juicios, atendían asuntos religiosos y planificaban la economía. Los nobles no podían pelear con alguien de clase inferior, y cometían un grave delito si cortaban carne de un animal, tenían prohibido ordeñar cabras y guisar comida, se teñían el pelo de rubio y sus vestidos les distinguían del resto de la población. Acostumbraban a ir a las casas de recreo donde comían, cantaban y bailaban y luego iban a bañarse juntos al mar.


Los plebeyos, iban descalzos, y tenían cabello corto, barba rapada y una piel sin costuras como vestido. En la escala inferior estaban todos aquellos que tocaban la sangre, carniceros, embalsamadores y verdugos. La mayoría de las crónicas hablan de monogamia en las relaciones entre los habitantes de Gran Canaria, Abreu Galindo cita a Pedro Luján diciendo que cada mujer tenía cinco maridos y Escudero especifica que eran cinco las mujeres que tenía cada hombre. El Guanarteme sólo podía casarse con la viuda de su hermano o con su prima hermana, incluso si eran viejas. Los Guayres y el resto de los hombres se casaban con primas segundas o primas terceras a fin de evitar matrimonios demasiado cercanos.


SUS DIOSES
El sol, ACORAN, dios supremo creador. Los espíritus de los antepasados, los cuales prestaban un servicio deayuda a los parientes.

Dioses menores tutelares, casi todos femeninos, se representaban con vientres abultados, senos, sexo, sin rostro. Los Tibicenas, espíritus demoníacos con formas de perros lanudos que a veces eran vistos saliendo del mar.

Las Harimaguadas, grupos de mujeres de la nobleza que eran instruidas en los misterios de la religión, con rostros pálidos pues permanecían encerradas y sólo salían para asistir a actos religiosos y cuando se casaban.

SUS MOMIAS
Una de las características de los aborígenes canarios es que enterraban a sus muertos tras momificarlos. Se depositaban los cuerpos en cuevas naturales o artificiales, en túmulos. Las momias encontradas tienen el cuerpo cubierto por una vestimenta de juncos o pieles, muchas veces acompañadas de los objetos más utilizados en vida. Hay casos en que los cuerpos están introducidos en un ataúd, como en los enterramientos de Juan Tello, Arteara, Maipez, Mogán, Gáldar o Guayadeque.

La conquista continuó sin progresar y los Reyes llamaron a un señorito de Jerez llamado Pedro de Vera, nombrándole Gobernador de Gran Canaria. Tan pronto llegó, encarceló a Juan Rejón y lo envió de vuelta a casa.

Otra medida de Vera, fue deshacerse de los canarios que vivían alrededor del campamento. Su primer objetivo fue Galdar, la aguerrida capital isleña. Doramas (caudillo del pueblo, con intención de hacer frente a los invasores) le salió al paso y desafió a Pedro de Vera y retó a un combate singular al más fuerte de los españoles. Salió un hidalgo llamado Juan de Hoces y Doramas lo mató. Pedro de Vera, dejando a un lado su palabra, se dirigió a caballo hacia el isleño, “Doramas le tiró un
susmago, el cual rebatió con la adarga y se la pasó y, ladeando el cuerpo, pasó de largo no hiriéndole el susmago; y procuró juntarse más, para tirarle otro el Doramas; y Pedro de Vera bajó como pudo el cuerpo, y el susmago pasó por alto. E, hiriendo de las espuelas al  caballo, arremetió con Doramas; y diole una lanzada que hirió malamente por un lado. Íbale a dar otra, y Doramas hizo señal de rendirse. Los canarios, como vieron caído a Doramas, arremetieron con gran furia, ímpetu y rabia contra los cristianos, donde hubo una bien reñida pelea, porque estaba allí la fuerza y flor de los canarios; y murieron allí muchos de ellos, y los demás se fueron retrayendo la cuesta arriba”. Tras muchos e infructuosos intentos anteriores, los Reyes Católicos decidieron que Gran Canaria debía ser conquistada para evitar que los portugueses lo hicieran. Por este motivo enviaron a Juan Rejón, capitán aragonés, con una escuadra y desembarcó en la Isleta (hoy parte de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria), montando su campamento (“El Real de Las Palmas”) donde actualmente se encuentra la catedral. Los canarios atacaron en varias ocasiones, pero fueron derrotados.

Rejón fortificó su campamento, pero desavenencias con Bermúdez, un deán que él mismo llevó a la isla, le causaron problemas y fue llevado prisionero a la Corte. Consiguió la libertad y volvió, decapitando al nuevo gobernador y desterrando a Bermúdez a Lanzarote. Su primer objetivo fue Galdar, la aguerrida capital isleña. Doramas (caudillo del pueblo, con intención de hacer frente a los invasores) le salió al paso y desafió a Pedro de Vera y retó a un combate singular al más fuerte de los españoles. Salió un hidalgo llamado Juan de Hoces y Doramas lo mató. Pedro de Vera, dejando a un lado su palabra, se dirigió a caballo hacia el isleño, “Doramas le tiró un susmago, el cual rebatió con la adarga y se la pasó y, ladeando el cuerpo, pasó de largo no hiriéndole el susmago; y procuró juntarse más, para tirarle otro el Doramas; y Pedro de Vera bajó como pudo el cuerpo, y el susmago pasó por alto. E, hiriendo de las espuelas al caballo, arremetió con Doramas; y diole una lanzada que hirió malamente por un lado. Íbale a dar otra, y Doramas hizo señal de rendirse. Los canarios, como vieron caído a Doramas, arremetieron con gran furia, ímpetu y rabia contra los cristianos, donde hubo una bien reñida pelea, porque estaba allí la fuerza y flor de los canarios; y murieron allí muchos de ellos, y los demás se fueron retrayendo la cuesta arriba”.

Muerto Doramas, los canarios se refugiaron en las montañas donde a modo de guerrilla hostigaban a los castellanos.  Un suceso nefasto para los canarios…, el Guanarteme de Gáldar, Tenesor Semidán, fue encontrado en una cueva con varios de los suyos por los conquistadores no quedándole otra alternativa que entregarse. Pedro de Vera lo envió como trofeo a los Reyes Católicos, quienes lo bautizaron como Fernando Guanarteme.

Pedro de Vera, lanzó una fuerte operación bélica hacia el sur de la isla (Tirajana y levas) y hacia el Norte y centro (Bentayga y Tejeda). En Bentayga fracasó y hubo de retirarse. En levas venció y se entregaron pero el jefe, Tasarte, “Púsose, pues, al borde del risco, y, dando voces: ¡¡Atistirma, Atistirma!! (llamar a Dios), se dejó caer y desriscar (sic).


Pero faltaba el Sur de la isla. El afamado cronista del siglo XV, Alonso de Palencia, añade a la historia de los aborígenes canarios un importante y honroso pormenor: que Tirajana era con Tirma los dos refugios sagrados de los aborígenes, donde éstos habían edificado templos para sus ritos, ceremonias y sacrificios. En la decisiva etapa de la conquista de la Isla de Gran Canaria por los castellanos, Tirajana va a desempeñar un importante papel a todo lo largo de las operaciones bélicas, según ha expuesto el prestigioso historiador, Antonio Rumeu de Armas.

En Agosto de 1479 una importante expedición militar, acaudillada por el obispo Juan de Frías y el capitán de la mar Pedro Hernández Cabrón, sufrió un serio descalabro en los alrededores de LA CALDERA, por obra de los valientes e indómitos aborígenes tirajaneros. Los castellanos experimentaron cuantiosas pérdidas en muertos y heridos; al mismo tiempo que revestía circunstancias trágicas la difícil retirada. La batalla se dio el 24 de agosto, festividad de San Bartolomé, cuya protección invocaron los soldados en derrota. Éste es el motivo del culto y devoción al apóstol y del co-patronazgo sobre la Villa.

Dos años después, en otoño de 1481, el capitán-gobernador, Pedro de Vera, envalentonado por los primeros éxitos militares, organizó una segunda operación de castigo y despojo contra el VALLE DE TIRAJANA. Pero, con idéntico indomable tesón, los naturales le embistieron por vanguardia, retaguardia y flancos, obligándole a emprender la retirada, no sin dejar el escenario sembrado de cadáveres.

Ansite, una gran fortaleza natural ubicada en Tirajana. Allí los canarios se habían hecho inexpugnables. Pedro de Vera trajo a la isla a todos los hombres disponibles desde las islas de Lanzarote, Fuerteventura y la Gomera, para lanzar una gran ofensiva. Avanzó con todo este ejército hasta el pie de esta fortaleza. Seiscientos hombres aborígenes y más de mil mujeres y niños intentaron resistr. Fernando Guanarteme intentó convencerles de que se rindieran y sólo recibió insultos por traidor, pero persistiendo en el empeño logró convencerles prometiéndoles buen trato. La mayoría se entregó, excepto Bentehuy, el hijo del guanarteme de Telde y el Faycan, que levase
hacia un gran precipicio “y, llamando a Atis-tirma, abrazados se dejaron caer y desriscaron, sin poderlos estorbar que no muriesen. Lo mismo hicieron otras dos mujeres, en otro risco, que hasta hoy se dice el Risco de las Mujeres”.

-“Déjanos morir con honra… Canarias existe: mírala en píe sobre estos roques”- contesta el Guanarteme (rey) BENTEJUI a su tío y anterior rey Fernando Guanarteme, enviado por los conquistadores españoles para pactar la rendición de los canarios asediados en  ANSITE. Los asediados aceptaron los consejos de su antiguo rey y Bentejuí se suicidó arrojándose al precipicio: ¡ATIS TIRMA

La suerte estaba echada, y el reloj de la historia marcaba la hora fatal de la derrota. Los tirajaneros, diezmados por la superioridad de las armas y abatidos por la miseria y el hambre, capitularon un 16 de marzo de 1485, según el testimonio del cronista Valera. Un mes más tarde, para ser más exactos el 29 de abril, día de San Pedro Martir, humillaban la cerviz, en Las Palmas, la capital ante las autoridades metropolitanas. La conquista había terminado.

LA COLONIZACIÓN
Se dividió la isla en tres “beneficios”, Las Palmas, Telde y Galdar. Pedro de Vera, constituyó el Cabildo, máximo órgano de gobierno de la isla, con doce consejeros y se dictaron las primeras ordenanzas.

Se repartieron las tierras y el agua entre los conquistadores y dejaron algo para los canarios que colaboraron en la conquista. Como no había ni oro ni plata, se pensó en rentabilizar la conquista con la agricultura, por lo que se importó caña de azúcar desde Madeira y éste se convirtió en el primer monocultivo de la isla.

Los aborígenes se dedicaron a la agricultura, a la ganadería y a la apicultura, además de entrar en unidades del ejército participando en la aventura americana. También fueron llegando colonos castellanos, andaluces, portugueses, judíos, etc., fueron asentándose alrededor del “Real de Las Palmas y en 1515 obtiene el título de Cuidad Noble de la reina Juana La Loca, hija de los Reyes Católicos. Con el éxito comecial de la caña de azúcar por su excelente calidad, Canarias empezó a ser conocida en Europa como “Islas del Azúcar” En 1485 se instaló en Las Palmas el obispado de Canarias, se fundó en la isla el Tribunal de la Santa Inquisición una de sus primeras actuaciones fue terrorífica: 6 personas fueron quemadas vivas por el simple hecho de comer carne un viernes.

En 1678 se estableció que por cada cien toneladas de mercancía con destino a América, había que embarcar cinco familias canarias para colonizar las nuevas tierras, lógicamente este hecho influyónegativamente las relaciones comerciales. En 1759, reinando Carlos III, rey de Nápoles, la economía fue de mal en peor. Se intentó sin éxito cambiar la Audiencia de Las Palmas a Tenerife. La cantidad de mercancía a exportar a América se amplió, aunque tuvo que ser pagado un duro precio: enviar cincuenta familias canarias a Florida, Montevideo y La Española. En 1778 por fín el comercio americano era libre.

En 1787, se fundó el Seminario Conciliar en cuyas aulas se formaron liberales de la talla de Graciano Afonso o de Gordillo. El Museo Canario se fundó en 1789.

En el siglo XVIII en Canarias aún existían esclavos y su posesión era tenida como signo de grandeza.

En 1823 se creó la Provincia Canaria cuya capitalidad se ubicó en Santa Cruz de Tenerife, lo que obligó a Las Palmas a optar por la división provincial como método de no depender de Santa Cruz de Tenerife políticamente. El enfrentamiento entre islas ya era un hecho consumado.

En 1851 la isla fue diezmada por el cólera. Y en 1852 Canarias quedó dividida en dos distritos administrativos, pero con una sola capital. Bravo Murillo (Ministro Español de Gobernación) decretó la Ley de Puertos Francos, liberalizando las entradas y salidas de mercancía, como método de propulsar la economía canaria. En 1854 quedaron abolidos los distritos.

EL CORREDERA
Juan García “El Corredera” tuvo que esconderse cuando terminó la contienda civil, en el año 39, los falangistas de Telde querían cogerlo. Estuvo ocho años huido, como otros, regresó a su casa de Telde. Por culpa de las Brigadas del Amanecer que mataban a los republicanos y los arrojaban al fondo de los volcanes para que nadie encontrara sus cadáveres, tuvo que matar a un carnicero.

Huyó al monte, con la compañía de un tal Juan Casimiro y su perra Marinilla, y comenzó a ser famoso en toda la isla, hasta la Guardia Civil lo respetaba. Estuvo en los montes de Ayacata hasta que un día un guarda forestal disparó contra su perra, rebotó la bala e hirió a Juan en el brazo derecho, hubo que avisar a un médico e intervino la Guardia Civil apresándolo. En un juicio militar fue condenado a muerte. Todo el mundo pidió el indulto, desde el obispo hasta varios ministros intercedieron ante Franco; pero no hubo piedad para el Corredera”. Evidentemente eran decisiones políticas de la dictadura.

 

– Fragmento reproducido con fines educativos –

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